La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que la hipoacusia (pérdida auditiva mayor de 25 dB) es cada vez mayor. En el 2005 osciló en 560 millones de personas y se estimaron más de 700 millones en 2015; mientras que para el 2025 se calculan cerca de 900 millones. Análisis realizados en Canadá, Estados Unidos y Europa informan que hoy la audición se empieza a perder en promedio a partir de los 20 años, por lo que cada vez es más frecuente en gente joven. La pérdida de audición bilateral durante la infancia incluye el deterioro permanente en las habilidades lingüísticas y retraso en el desarrollo social. La discapacidad auditiva es especialmente evidente en los niños con pérdidas severas y profundas. Los costos de atención y educación de un niño con pérdida de audición son 3 veces mayores a los de un niño con audición normal. En los infantes aproximadamente 25 % de los casos son de origen genético, otro 25 % está asociado a factores de riesgo no genético, y en el 50 % restante la causa puede no ser determinada.